El molino Sábado, Jul 5 2008 

Todo comenzó en una fiesta de Amalia. Ana se fue al molino, pero ya acabó la fiesta de Amalia. Entonces Amalia llama a Ana. Amalia le dice: Ana, Ana, ¿dónde estás?

—Estoy en el molino.

—Vale, ya voy al molino —contesta Amalia.

Amalia llega al molino.

—El molino está funcionando —dice Ana.

—Entonces, ¿qué podemos hacer?

Y al final se fueron a casa y Amalia le preguntó a su madre qué podían hacer si el molino estaba funcionando. Eran las siete menos cuarto. Y le dijo la madre que a las siete ya podían ir al molino. Y fueron.

El parque Martes, Jun 24 2008 

Un día de vacaciones en Cáceres, vacaciones de Semana Santa, dos niñas, llamadas Elena y Beatriz, se fueron a casa para avisar a sus madres si podían ir al parque. Les dijeron que sí.

—¡Vamos a los columpios! —dice Beatriz.

—Yo estoy cansada, si tengo que esperar cola, buf, no quiero —dice Elena.

—Eso da igual —dice Beatriz.

—Pero es que a mí no me da igual —dice Elena.

—Vale, Beatriz, montaré —dice Elena, otra vez.

—Vale, Elena, nos vamos a montar en el tobogán —dice Beatriz.

—Beatriz, ¿nos montamos las dos juntas?

Y se montaron las dos juntas en el tobogán, pero no cabían porque era estrecho. Hasta que se dieron cuenta que había otro más grande, para mayores. Porque a ellas no les gustaba los de pequeños.

Cuando acabaron de montarse en el tobogán, Elena tuvo una buena idea. En el balancín. Y estando en el balancín hicieron el pulpo, para después no darse vueltas.

La piscina Viernes, Abr 11 2008 

Todo comenzó en el pueblo, de Marina. Marina estaba en el parque con sus primas. La mayor se llama Marta y la otra Blanca. Marta estaba cansada de jugar. Marina le pregunta:

—¿Qué te pasa?

Le contestó:

—Es que estoy un poco cansada.

Blanca tiene una idea.

—¿Por qué no nos vamos a la piscina?

—Pero Blanca, tú no sabes nadar —dice Marta.

—Pero me llevo los manguitos —dice Blanca.

—¿Te dejan si vamos a hacer una carrera? —dice Marina.

Y ganó Blanca. Y la segunda, Marina. Marta dijo que Blanca había hecho trampa.

—Yo no he hecho trampa, pero es que llevaba manguitos.

—Normal… —dice Marina.

Se encontraron con Sara. Sara es muy simpática.

—Estamos haciendo una carrera —dice Blanca.

—¡Me apunto! —dice Sara.

—Vale —dice Marina.

—Vamos, Sara —dice Marta.

—¡Allá voy!

Y esta vez ganó Sara. Quedó la primera.

—¡Bieeen! —dice Sara.

Pero Marta, como siempre, algunas veces Blanca cuando era pequeña estaba en la piscina de bebé.

La feria Lunes, Mar 17 2008 

Érase una vez un grupo. Eran diez, y se querían. Algunas veces se peleaban entre ellos. Se preguntaban cosas, algunas malas y otras buenas. Cinco de ellos eran buenos y tres de ellos, malos.

Cuando hablaban, que estaban en la feria, en la noria, tenían miedo, cuando estaban arriba del todo. Sólo a cuatro y los otros se divertían y a veces se montaban en otras atracciones, pero estaban alegres de que no le fastidiaran la gente.

Para que no estuvieran tristes, bebían agua. Pero no, ellos estaban bien. Cuando en la suerte tiraban una flecha, algunas veces les tocaba y otras no. Uno le preguntó a otro, ¿tú alguna vez has ganado en esto? Y le contestó: bueno, algunas sí y otras no. Y otro se metió por medio de la conversación, Juan. Pero Miguel intentó que no se pelearan. Había alguna chica en el grupo que se llamaba Clara, pero ella no se peleaba. Ella le preguntó a Miguel, ¿por qué os peleáis? Y él dijo, porque somos mayores que tú.

Ana y María Sábado, Mar 15 2008 

Érase una vez un oso que no hacía daño y le preguntó a una niña —en su idioma, claro—. Pero la niña, que se llamaba Ana, no lo entendía. El oso se llamaba María y el oso le perseguía a la niña y la niña preguntó ¿por qué me estás persiguiendo? Y el oso le perseguía porque no sabía su idioma. Entonces, una vez la niña se lo aprendió, se hicieron amigos. Y ellos juntos, y a la osa María no le dejaban entrar a casa, pero ella quería. Pero si entraba a casa, los padres de la niña le decían: aquí no pueden entrar animales. Pero la niña quería que se quedara. Y convenció a sus padres de que María se quedara en casa. Y sus padres se hicieron amigos de María, y la niña le enseñó a los padres el idioma de María, y Ana le enseñó el idioma suyo a María.

Sofía y Ratatui Domingo, Mar 9 2008 

Érase una vez una familia que su casa tenía una rata llamada Ratatui que quería ser chef, ¡el mejor chef de París! Y el padre llamado Juan, la mamá Sonia y la hermana mayor Clara y la pequeña Sofía. Sofía trabajaba en un restaurante llamado Gustó. Sofía trabajaba con Ratatui, pero el chef no se daba cuenta y Clara trabajaba de médica en la clínica Chimbo. Sofía le preguntó al chef qué podía hacer en el restaurante. Le contestó que hiciera la sopa, pero Ratatui al tirarte de los pelos algunas veces lo hacía mal.